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Relaciones

Cómo Recuperar A Tu Expareja En 3 Pasos

Reconquistar a una expareja es un trabajo difícil, arduo, pero no imposible si de las llamas aún quedan cenizas. Lo cierto es que conquistar a una persona es una cuestión de esfuerzo, si además ya conoces cuáles son sus gustos, se puede decir que tienes la mitad del camino resuelto.

Ahora bien, antes de poder comenzar con la parte activa del «plan conquista», necesitas asegurarte de cumplir ciertos pasos de vital importancia: el primero de ellos es lo más básico que necesitas cumplir, no importa cuán seguro estés mientras lees esto, tienes que hacerte la pregunta de si realmente deseas regresar con esa persona.

En el caso de las relaciones largas, suele suceder que la costumbre suplanta al amor, nos volvemos dependientes de esa persona aunque se den más peleas que momentos gratos. Puede que la soledad te esté enloqueciendo también y que por ello estés desesperada (o desesperado) por volver con el ser especial y sentir que el vacío vuelve a llenarse. No permitas que el período difícil te lleve a una relación que ya no tiene futuro.

La segunda pregunta que debes plantearte está muy relacionada a ello: ¿qué tan feliz eras a su lado? La regla en las relaciones no es que todo sea perfecto –es una premisa imposible de cumplir, más aún difícil que exista–, sino que los buenos momentos superen en cantidad a los malos; de esa forma, al ponerle en una balanza, podrás decir que vale la pena volver a intentarlo cuantas veces sea necesario.

Ahora bien, si este no es tu caso porque quizá todo terminó ante un malentendido, porque cometiste un error del cual te arrepientes o tal vez las cosas se deterioraron y ahora deseas arreglar lo que se perdió, puedes seguir leyendo y finalmente aprender cómo reconquistar a tu expareja.

3 pasos que debes hacer para recuperar a tu expareja

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  1. Siempre culpable

Los orgullosos tal vez encuentren conflictivo este primer paso: debes aceptar toda culpa incluso si no la tuviste. No se trata realmente sobre quién tiene la razón y quién no, tampoco sobre doblegarse y permitir que la otra persona te maltrate; es más bien el izar la bandera de la paz.

Si sabes que no puedes hacerlo, que cuando aceptes la derrota lo harás con un tono acusatorio, entonces ni siquiera lo intentes porque solo lograrás que la contraparte se irrite aún más.

El plan es sincerarte por completo, iniciar una conversación con expresiones corporales que demuestren que no estás a la defensiva: «no quiero discutir», «no me importa quién tiene la razón», «terminar algo tan hermoso solo por eso…». Si tu pareja necesita escuchar una respuesta en específico, entonces evalúa la posibilidad de si puedes realmente entregársela.

No cometas el error de que si sospecha que le has engañado, vas a decirle que sí solo para darle la razón. En ese tipo de casos es mejor evitar una derrota directa y desviar la atención a lo que realmente importa: «me conoces, ¿me crees capaz de…?», «¿crees que estaría aquí si…?», «¿cómo podría fijarme en alguien que no eres tú?».

  1. Demuéstrale que te importa

Como dijimos antes, al ser una expareja es seguro que conoces varios detalles de esa persona. El hecho de que realmente le hayas prestado atención dice mucho de ti. Algo como un cinco por ciento está logrado si realmente puedes sentarte y escribir toda una lista de lo que podría servirte para reconquistarle: ¿le gustan las flores?, ¿prefiere los dulces?, ¿quién podría ser un aliado para que hable con esa persona y te ayude a que regresen?, ¿prefiere las citas o que te aparezcas en su casa?

Si la discusión ha sido demasiado grande y, sin importar cuánto insistas en verle, no quiere aceptarte, sé paciente e intenta enviándole presentes. Nada costoso, no necesitas preocuparte por el bolsillo: compra cartulina y hazle una carta que le arranque una sonrisa; prepara galletas y hazle saber que te esforzaste aunque seas un desastre en la cocina; regálale el cereal que tanto le gusta comer en el desayuno o paga por una pizza y haz que el vendedor se la entregue en su casa.

Las opciones están allí, son inconmensurables. Lo importante no es la cantidad o el precio, es más sobre esforzarte y ser constante, hacerle saber que piensas en él o ella cada minuto del día. Las palabras son importantes, pero, muchas veces son las acciones las que crean un verdadero efecto en el otro.

  1. Sé comprensivo y paciente

En este punto no necesitas demasiado esfuerzo físico o monetario, es todo mental. Aunque no lo creas, es un punto importantísimo y necesario. Si tu pareja se ha sentido lastimada porque no le has dado la atención que necesitaba, si quizá piensa que estuviste con alguien más, si de hecho así sucedió, cualquier cosa que les haya llevado al termino de la relación, va a llevarle tiempo para poder superarlo o al menos perdonarlo.

Existe la posibilidad de que cada detalle que le entregues sea rechazado o ignorado. Esto puede que te desanime o incluso moleste. Es natural, nadie puede culparte por ello, sin embargo, esa otra persona no va a ver lo que estás sintiendo, en su mente solo prima el error que cometiste y le perseguirá hasta que pueda considerarse un tema cerrado y superado.

Ahora bien, que tu pareja no se vea interesada podría significar que es demasiado tarde. En ese caso, la charla sigue siendo de gran importancia, porque ninguno de los dos merece sufrir al verse atrapados en una relación impuesta por la costumbre. Incluso si tú deseas volver, es mejor aclarar las cosas directamente y saber si realmente existe la posibilidad de que todo mejore en un futuro.

De allí la importancia de que estés seguro de la decisión que has tomado: ¿vale la pena luchar por esta persona?; si la respuesta es positiva, entonces no desistas. Si no tienes la certeza, date el espacio para pensar las cosas. La etapa inicial puede ser dolorosa, pero, eventualmente saldrás adelante y, aunque no lo creas, el verte tan bien podría traer de regreso a la persona querida.

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