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Relaciones

Cómo Saber Si Mi Pareja Me Engaña En 2 Respuestas

Con el pasar de los años los seres humanos nos hemos convertido en expertos en el arte del espionaje amoroso. Descubrimos cada pista por nuestra propia cuenta sin necesidad de contratar a un detective privado como en las películas hollywoodenses.

Por supuesto, también se debe a que toda mentira se descubre tarde o temprano y la infidelidad siempre tiene una fecha de caducidad. Algunas veces alcanza los años, otras tantas los meses, caso especial las semanas, el punto es que siempre se descubre.

Es probable que para ese desenlace necesitas convertirte precisamente en un detective, comenzar a controlar un poco más lo que hace, que invadas su espacio personal. Aunque, eso no es recomendable para las relaciones, la confianza es necesaria y si tu pareja no está siéndote infiel y se da cuenta de la actitud que has tomado, podrías ganarte consecuencias negativas.

Lo principal que se recomienda es que hables con tu pareja directamente. Muchas veces el enfrentamiento franco derrumba su capacidad de mentir, sobre todo porque ya han estado bajo presión, están cansados de llevar una doble vida y el empujón que necesitan para dejarla o para ser sincero contigo y terminar lo que tienen, es que le descubran (as).

Si tu plan es asegurarte antes de que tengas las pruebas suficientes para hablar directamente con tu pareja, puedes seguir nuestras instrucciones. Existen dos puntos claves para hacerlo: en la primera etapa de la infidelidad y en la última de la misma.

Las 2 etapas de la infidelidad y cómo descubrirla

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  1. Primera etapa: el inicio

La primera etapa se entiende como el inicio de la relación de tu pareja con esa persona. Los cambios son más notorios y por ello es más fácil de descubrir si está siéndote infiel.

Lo importante es prestar atención al comportamiento y los cambios que se harán repentinos, porque poco a poco pasarán a ser parte del día a día de tu pareja, se acostumbrará, hasta que se vuelva experto ocultándotelo.

Pero, ¿qué es lo que comienza a hacer? Primero son las excusas. No importa en qué lo cuestiones, las explicaciones serán demasiado largas o demasiado cortas.

Si tu pareja sabe mentir, será difícil descubrir que lo hace, pero, existen ciertas señales que podrían ayudarte: no te mira a los ojos o insiste en mirarte demasiado; las cejas se alzan como si intentara restarle importancia; oculta sus manos: en el bolsillo, dándote la espalda, poniéndolas a cada lado de sus caderas o cruzándose de brazos.

Los horarios cambian. Aunque no lo queramos, los seres humanos siempre nos vemos ajustados o sometidos a cierto orden. Es lo que lleva a la monotonía. Incluso si esa persona intenta romperla cada tanto o su tiempo es más flexible que el de otros, siempre existen horarios que debemos mantener. Si notas que tu pareja comienza a romperlos, que a la hora acostumbrada no está donde debería estar, que no responde el teléfono o que incluso se pierde de sus amigos, puedes tener la seguridad de que algo raro sucede.

Otra forma de ver que está siendo infiel es a través de los cambios en su comportamiento. Esto es inevitable, incluso si lo disimula muy bien. La razón es que el cerebro humano se activa automáticamente cuando estamos enamorados o si estamos sintiendo una atracción sexual hacia una nueva persona.

Los compuestos químicos que hacen sentir drogado al cerebro se activan y por lo tanto tu pareja no podrá ser capaz de controlarse en esta etapa. Vas a notar que está más contento, quizá un brillo en sus ojos, que comienza a arreglarse más: perfume aquí, un pequeño escote, una camisa planchada, prisas por salir de casa, etcétera.

Quizá por separado cada detalle pueda pasar desapercibido, sin embargo, estos llegan en conjunto, así que si está más ocupado que antes, si está gastando más dinero del acostumbrado, si se ve más contento, quizá hasta más irritado (o irritada) de estar en casa, si toma más tiempo del necesario en arreglarse, entonces es momento de que te sientes con tu pareja y le enfrentes con las preguntas pertinentes.

  1. Segunda etapa: la formalidad

Existen infidelidades que toman años para ser descubiertas. Muchas veces se debe a que son encuentros cortos, no hay un cortejo de por medio que requiera grandes cambios en la persona, es solo una atracción momentánea que termina en un hotel y luego nunca más se repite. En ese caso la única forma de darse cuenta seguro es con un aroma extraño, falta de apetito sexual o, como dijimos antes, los recibos de pago.

Una persona que ya tenga experiencia en esto va a saber cuidarse las espaldas en cada encuentro, por lo que quien no le cree capaz no va a notar las señales hasta que sea demasiado tarde.

También existe la posibilidad de que una de esas noches fortuitas se haga especial y que ante su experticia no logres ver la época del cortejo, pero entonces va a llegar lo que llamamos «la formalidad». Esta es la etapa en la que el otro extremo comienza a presionar a tu pareja para que te diga la verdad o, si es que es tan inocente como tú, para que comiencen a formalizar las cosas. El infiel se verá atrapado, nervioso, bajo estrés, irritado, pasará más tiempo fuera de casa y hasta podría perder la capacidad de dar excusas convincentes.

Cuando las excusas fallan, la sospecha aumenta y tal vez por ello estás aquí indagando si ese mal presentimiento es cierto, si realmente necesitas encararle sobre lo que está sucediendo.

En ocasiones suele ser bueno tener pruebas físicas, porque existen personas que son incapaces de terminar una relación, así que negarán la infidelidad hasta que seas tú quien dé el primer paso y termine por lo sano. Para ello necesitas fortaleza y seguridad; si tienes una mínima duda de que sea tu imaginación, el afecto que le tengas a esa persona hará que caigas en su red de mentiras.

Sé firme, aún si no tienes pruebas suficientes, no te quedes con la duda: háblale directamente, enfréntale y pide explicaciones con calma. La verdad terminará apareciendo.

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