3 Pasos Para Superar Una Ruptura De Pareja

En el nuevo siglo hemos comprobado una afirmación que antes no se aplicaba a las relaciones de pareja: «nada es para siempre». En el pasado, incluso con la afirmación de «hasta que la muerte los separe» cumplida, existía la convicción de que en el más allá sus almas seguirían unidas.

Lo cierto es que el primer dicho se ha vuelto un hecho: la inestabilidad de las relaciones en pareja es cada vez más común y eso ha llevado a que los matrimonios, e incluso la tasa de natalidad, hayan disminuido de manera alarmante en todo el mundo.

Claro, la historia nos dice que antes las mujeres debían soportar muchísimas injusticias y que solo con ellas en un papel sumiso, donde el amor no siempre importaba, se podía hablar del éxito de un matrimonio.

Por ello es posible decir que esa disminución no es tan negativa, sin embargo, la pregunta es: ¿acaso es posible morir juntos? Aún existe la esperanza, casos especiales y eso lo debes tener en mente, pero al menos en el proceso puedes tomar en cuenta ciertos consejos para sobrevivir en el proceso que acarrea la búsqueda de ese caso especial.

Los 3 mejores consejos para superar una ruptura de pareja

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  1. Tómate un tiempo de duelo

Guardarnos las cosas o solo ignorarlas no es una solución factible. Desecha ese pensamiento de que llorar es una muestra de debilidad, todo lo contrario, es una forma de desahogarnos y liberar ese dolor de pecho que en estos momentos puede estar agobiándote.

Tómate un tiempo para vivir el duelo: una semana, dos o tres como máximo, esa cantidad de días deberían ser suficientes. En ese período recurre a las personas que se preocupan por ti, que te quieren y que con seguridad estarán a tu lado de principio a fin. Aún si no deseas ser una carga, piensa que esto será solo en la etapa inicial y que es cuando más necesitarás sentir el apoyo de otros.

No cometas el error de aislarte, incluso si sientes o temes ser una molestia para aquellos que te han extendido una mano amiga, no te contengas. Por ello lo llamamos un período de duelo, es necesario o de lo contrario todo ese dolor que guardes terminará por explotar en algún punto.

Cuando el tiempo se cumpla, no creas que ya no vas a sentir ese pequeño ardor en el pecho, sin embargo, será el punto de partida para comenzar a buscar hacer cambios en tu vida. Aquí es cuando dejarás de apoyarte tanto en las personas que te quieren y más bien intentarás ponerte de pie por tu cuenta, deshacerte de esos pensamientos masoquistas, disminuir la cantidad de llanto, etcétera.

Se dice que al cumplir los tres meses se puede estar oficialmente libre para empezar una nueva relación. Puedes aplicar esta regla si te sientes capaz de hacerlo. No te lances inmediatamente a una relación ni intentes esa idea de «un clavo saca a otro clavo», más bien concéntrate en conocer amistades y si de casualidad ocurre algo más, bienvenido sea.

  1. Busca nuevas distracciones

Siguiendo con la idea anterior, conoce más personas, nuevas amistades. No tienes que alejarte de aquellas que seguramente son personas en común con tu expareja, sin embargo, al menos al principio será imperioso que tomes distancia para evitar cualquier enfrentamiento, sobre todo en esas tres semanas de duelo.

Eventualmente necesitas enfrentar tus demonios, solo entonces sabrás si le has superado por completo, solo no te obligues a hacerlo cuando te encuentras más vulnerable porque nada bueno saldrá de ello.

Puedes pensar en un viaje, quizá intentar con salidas al cine o incluso preparar una fiesta privada donde puedas combinar mucho helado, películas y bebidas. Hazlo acompañado después, pero, primero permítete disfrutar y acostumbrarte a la soltería. No lo veas como algo negativo, de hecho es bueno que aprendas a apreciarla y que te hagas fuerte en el proceso.

Ocupar tu mente en pensamientos como esos podrían ayudarte: asumir lo que tienes ahora, los cambios que están sucediendo y todos los que se avecinan, no dejes que nada de eso te amedrente.

  1. Mente positiva

Es natural que exista una gran diferencia entre lo que es querer pensar positivo y realmente poder hacerlo. Como dijimos antes, tendrás un tiempo de duelo que te permitirá ser un total desastre de negatividad, pero es probable que esto no sea suficiente, por ello necesitas distraerte, pero combinados serán tu mejor herramienta.

Al principio vimos un claro ejemplo: existe la disminución de matrimonios, de esos cuentos de hada que en su mayoría no eran felices, y a cambio hemos encontrado la emancipación de la mujer, la igualdad de los sexos. Esa es la forma de evaluar el aspecto negativo y encontrar la consecuencia positiva.

Para superar una relación, o cualquier otra situación, lo mejor que puedes hacer es esa misma terapia: pensar en positivo. Otro ejemplo que se relaciona con las separaciones es sobre los divorcios: en la actualidad las personas ya no se obligan a vidas de infelicidad solo para mantener una imagen ante la sociedad.

Repítelo ahora, medita lo bueno y lo malo de la situación, pero al final quédate solo con lo primero. Date la oportunidad de aceptar tu situación y de hacerlo con cierto grado de agradecimiento porque a futuro podría traer cosas mejores.

No podemos asumir el contexto que te ha llevado a finalizar la relación: si quizá esa persona no valía la pena o si tal vez es lo más maravilloso que te ha sucedido hasta ahora, pero las circunstancias de la vida les ha distanciado, o en última instancia no estuvo en tus manos.

Es una realidad que no puedes cambiar, así que sin importar el motivo, tu deber es seguir adelante y pensar en tu propio bienestar a futuro. No busques culpables o razones, incluso si lo sabes. Hacerlo solo te llevará a pensar más y más en eso, como un tormento sin final.

Repite en tu interior que las cosas han sucedido porque así debía ser, que esta es tu oportunidad de salir adelante, encontrar a alguien nuevo o simplemente disfrutar de tu tiempo a solas. El camino que te ha llevado hasta este punto pudo haber sido bueno o malo, pero lo importante no es el pasado o el futuro, sino tu presente y lo que eliges para disfrutarlo.

3 Formas De Cómo Sorprender A Tu Pareja

Con o sin motivo especial, deseas sorprender a tu pareja. Esa premisa es importante, no solo porque para ello estás aquí, en la búsqueda de nuevas ideas para celebrar la unión que tienen, sino también para aprender y recordar que momentos gratos en pareja se pueden ejecutar sin necesidad de tener una razón en específico o solo una sola vez por mes.

Es así como logramos la armonía que tantas parejas en el mundo buscan: la celebración, el compartir; esos pequeños actos cotidianos o únicos son los que unen a dos personas. Haciéndolos de la forma correcta, generarán risas y felicidad, extendiendo así la vida de la relación amorosa.

Ahora bien, este caso particular que deseas crear tiene que ver con una sorpresa. No es que sea necesario volver todo un secreto, incluso puedes animarte a planear las cosas con tu pareja para que sea más entretenido el proceso: colaborar con ideas de hacia dónde pueden viajar, qué película está próxima a salir en la cartelera, qué platillo les gustaría comer, etcétera. En fin, sería solo otra excusa para estar juntos aún más, para demostrar que están interesados el uno en el otro.

Pero, bien, supongamos que ese no es el plan, regresamos entonces a esas ideas específicas para sorprender: el aprovecharnos del factor sorpresa que de vez en cuando es necesario.

3 ideas que sorprenderán a tu pareja

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  1. Los pequeños detalles

Lo más regular es comprar algún regalo: un reloj, collar, portafolio, bolígrafo, en fin; un detalle significativo al cual debes agregarle el siguiente pensamiento: ¡siempre busca la forma de escoger lo que esa persona quiere! Puedes preguntarle de forma disimulada o aproximarte a quienes más le conocen, pero no intentes adivinarlo por tu cuenta.

Si quienes le rodean no saben la respuesta, podrían ayudarte a investigarlo. Otra forma es invitarle a una cita donde puedan observar tiendas de todo tipo: ropa, joyerías, librerías, etcétera. Asegúrate de prestar cuidadosa atención a las cosas que más le entretengan, hazle preguntas disimuladas e incluso insinúa algún regalo futuro que deban comprar para otra persona: «¿a ti te gustaría de este color?», «¿qué preferirías tú?», «¿en su lugar, qué escogerías?».

Sí, la intención es lo que cuenta, pero, dónde estará la emoción si no sabes con certeza que, al verlo, tu pareja enloquecerá por completo.

Muchas veces nos fijamos en las cosas que puedan necesitar, pero en caso tal de que no tenga algo semejante por los momentos, a veces ayuda pensar: ¿qué es lo que me gustaría que me regalasen a mí? Medítalo con lógica, piénsalo desde su perspectiva, asegurándote de incluir lo que disfrutarías en caso de estar en su lugar. Si terminas queriéndolo tú, estás tomando la decisión correcta.

  1. ¡Viajar, viajar, viajar!

Viajar es una experiencia magnifica, sea solos o acompañados. Es la oportunidad de despejar nuestra mente, relajarnos, aprender cosas nuevas, y si lo hacemos junto a esa persona especial, la experiencia terminará siendo aún mejor.

Los viajes llevan a tomar decisiones, resolver problemas, disfrutar de buenas vistas, compras, momentos gratos, algunos otros no tanto…, en fin, es una forma de experimentar muchas cosas a la vez y ayuda a la pareja a enfrentarse a todas ellas. Es en situaciones semejantes donde aprenderán qué tan compatibles son y o incluso podrían aprender a serlo.

Esa realización les llevará a que se vuelvan más cercanos. La expedición terminará siendo una manera de reafirmar su amor el uno por el otro y no solo una grata sorpresa.

  1. Una cena romántica

Aprovecha cualquier momento que tu pareja tenga ocupado para comenzar a preparar una cena especial, quizá a la luz de las velas, acompañados de música suave y buena comida.

Esta es la versión más cliché, pero también extremadamente efectiva (de allí se justifica lo primero). La compañía del otro siempre significará bastante, por lo que una noche amena podría ser la mejor de las ideas.

Ni siquiera necesitas hacer el esfuerzo de preparar la comida tú mismo, toda la magia se concentrará en el preciso momento en el que tu pareja entre a casa y solo pueda observar un par de velas sobre el comedor, y cuando enciende la luz, ¡bam!, allí está su plato preferido, quizá de su restaurante favorito.

Otra forma de llevar a cabo esta sorpresa es diciéndole que se encuentren en algún punto en específico, un café cualquiera y de allí le llevarás al restaurante que ha deseado visitar desde hace meses.

Trata siempre de convertir algo simple en lo más ingenioso que se te pueda ocurrir. Si no te crees capaz de ello, no dudes en pedir consejo, pero, recuerda: aquí también se aplica lo dicho en el primer punto, busca la forma de asegurarte que vaya a disfrutarlo en verdad. Alguien cercano a tu pareja podrá entregarte la mejor perspectiva.

  1. ¡Quédate en casa!

Nuestro tiempo es limitado, esa es la triste realidad a la que nos enfrentamos hoy en día. Competir en el trabajo, las ocupaciones en casa y fuera de ella; de pronto no hay tiempo que invertir en la relación. Una gran sorpresa puede ser simplemente eso: quedarse en casa los dos, disfrutar de alguna maratón en la televisión, pedir comida a domicilio, dormir un montón y recordar buenos tiempos.

Puedes tratar de variarlo con un baño de espumas, una fiesta privada con luces, bebida y música, en fin, lo que tu pareja más disfrute. Los gustos de esa persona deben ser la principal influencia en esta opción que es tan contraria a la número dos. No todos disfrutan de un viaje a lugares lejanos: prefieren pasar un tiempo sorpresa en casa.

Combinar el número uno con este o tal vez con el mismo dos, podría mejorar aún más el momento, a fin de cuenta, que tu pareja se sienta atendida te dará un montón de puntos, a ti y a la sorpresa escogida.

La cuestión es salirse de la monotonía a la que seguramente ya están acostumbrados. Allí está el secreto de la sorpresa: ¿qué tan distinto a lo que hacen (o han hecho) es lo que le estás preparando?

4 Pasos Para Superar Una Crisis De Pareja

Superar una crisis de pareja no es trabajo fácil. Las crisis no surgen de pronto, es una montaña de inconformidades que se ha ido amontonando hasta derrumbarse. Puede que no te lo parezca, puede que ahora estés confundido, que no entiendas qué ha sucedido o cuándo realmente pudo haber comenzado a crecer ese montón de discrepancias, malentendidos, desconfianzas y heridas verbales que han terminado por sensibilizarlos a ambos.

Cuando se da la crisis de pareja, puede suceder de improvisto, sin discusiones o con ellas, con un «necesitamos tiempo» o «me voy de la casa». No debes preocuparte de este aspecto en particular, no importa realmente el ahora porque de allí no ha surgido el problema, esto viene desde mucho más atrás.

Ahora te guiaremos por una serie de acciones que puedes intentar para mejorar la crisis; no te aseguramos que puedas resolverlo, pero, al menos valdría la pena seguir estos pasos.

4 maneras para saber cómo superar una crisis de pareja

cómo superar una crisis de pareja

  1. Mantén la calma

Nada obtendrás con desesperarte. Sin importar qué papel cumplas en esta crisis (es decir, ¿eres quien inició la discusión o solo eres quien no entiende nada?), solo podrás arreglarlo si actúas con inteligencia, lógica y calma.

Lanzarte a preguntarle de inmediato qué sucedió, por qué sucedió, cómo y cuándo, solo logrará que el otro se irrite –y con razón; más adelante verás por qué– y te deje sin respuestas.

La verdad la encontrarás por ti mismo. Si, como se mencionó antes, eres quien ha reconocido los problemas, seguramente no necesitas este proceso de meditación, pero incluso es bueno que repases tus motivos y las consecuencias que vendrán con tus acciones.

El pasado guarda toda la información que es necesaria. Las crisis de pareja no suceden solo por una discusión fuerte, porque entonces estaríamos hablando solo de un problema, una diferencia que no se ha resuelto. Esto es más bien la consecuencia de una, dos, seis, veinte discusiones que han terminado mal o que no lo hicieron en lo absoluto.

Piensa bien sobre ello, fíjate en los momentos donde seguramente heriste a tu pareja y también aquellos donde terminaste de la misma manera. Qué hechos se repitieron hasta deteriorar su relación lo suficiente como para que ahora se encuentren a un paso de terminarlo todo.

  1. Comunícate

Cuando ya hayas identificado lo dicho anteriormente, es momento de que prepares las respuestas: primero para ti, luego para esa persona. Esta parte es obvia y muy importante, de allí que tu pareja se pueda enojar si no lo conozcas.

Lo más probable es que hasta este momento no existiera una verdadera comunicación. Sí, puede que se dijeran todo cuando estaban molestos, ¿pero y lo demás?, ¿y las cosas buenas?, ¿se decían cuánto se gustaban todos los días?, ¿por favor y gracias?, ¿acaso disculpas?

Las diferencias entre dos parejas no son el problema, lo que está mal es no hablar de ellas y que en el calor de una pelea se resientan y no liberen ese nudo de forma civilizada, comprensiva, cariñosa incluso. La comunicación es una clave para resolver esos problemas: callárselo todo solo hará que aumente el resentimiento.

Los seres humanos somos tan complicados que podríamos enojarnos por no ver al otro hablar y demostrar que le importa, como también por ver que lo hace y no concuerda con lo que uno piensa. Antes de sentarse a hablar, necesitan imponer una regla importantísima: estar de acuerdo en que no estarán de acuerdo en todo y que buscarán juntos una solución.

Si te importa la relación, entonces no te rindas aún, date la oportunidad de hablar con esa otra persona. Si por el contrario es él o ella quien se ha rendido y está reacio –o reacia– a discutir en calma, entonces ten en cuenta lo siguiente.

  1. Supéralo tú primero

A veces las crisis de parejas no pueden arreglarse y quizá «a veces» es una forma de decir que muy frecuentemente sucede. La superación de una crisis se convierte en el superar una relación que se ha terminado.

Estos finales son un poco más dramáticos y dolorosos, por ello es natural que al principio duela o sea difícil de soportar los malestares que le seguirán, pero debes ser fuerte, seguir adelante. Las cosas suceden por una razón y obligarnos a permanecer en una relación que ya está demasiado devastada solo traerá malas energías a tu vida. Eventualmente todo terminará y será aún peor de lo que puede estar siendo en este momento.

Incluso si aún hay posibilidades, tu mentalidad al momento de recomenzar a intentarlo debe ser esa. No es ignorar lo que sentiste: es superarlo, curarte a ti mismo de lo que has vivido (rabias, tristezas, resentimientos) y que tu pareja haga lo mismo, para luego trabajar juntos en resolver el ritmo de la relación.

  1. Busquen ayudarse mutuamente

Esto puede significar ayuda profesional, pero incluso a través de lecturas por internet o libros dedicados a las relaciones en pareja y sus problemas podría funcionar.

Cuántas veces hemos escuchado ese ejemplo del papel: toma una hoja de deshecho, arrúgala y voilà, tienes a un corazón que has lastimado: es imposible quitarle las arrugas que están hechas. Una situación semejante podría ocurrir durante la meditación y la comunicación: descubren que es difícil olvidar por no decir imposible; pero, no quieren rendirse, desean permanecer unidos.

Bueno, ese es el primer paso para realmente resolverlo todo: querer luchar para ello. Con esfuerzo se pueden lograr grandes cosas y si aún existe la certeza de que se quieren mutuamente, entonces no hay motivo para dar la relación por perdida.

De hecho, al buscar ayuda profesional o al apoyarse en alguna amistad que intente guiarlos a ambos (o tal vez unas cuantas que incluyen a toda la familia), lo que realmente va a socorrerles no son ellos, sino cuánto corazón ponga en cada momento juntos, cada actividad, cada palabra que se digan.

Trabajar unidos es lo único que puede llevar a superar una crisis de pareja, eso y comenzar a cambiar los errores que les llevaron a este punto: si hablas ahora, hazlo así de ahora en adelante.

3 Consejos Para Solucionar Problemas De Pareja

Los problemas de pareja siempre terminan en una discusión: gritos, llanto, el uno lanza la puerta, el otro se marcha de casa, toman distancia, etcétera. En otras ocasiones se comete el error de no discutir en lo absoluto, pero incluso para ello uno de los dos tendría que ceder, lo que llevaría a que en algún punto terminen haciendo explosión.

No es que digamos que lo correcto es lo dicho previamente, pero, guardarse las cosas para evitar problemas solo hará que salgan a flote más adelante y con más fuerza de lo que podrían en el mismo momento en el que surgen. El tiempo hace que se acumule y de pronto la cosa más mínima es la gota que derrama el vaso de agua.

Indudablemente sabemos que allá afuera hay todo tipo de relaciones; por ejemplo, aquellas donde nunca discuten o las que se manejan con un culpable constante al que no le importa serlo. No obstante, para poder aproximarnos a lo que podría ser tu caso, necesitamos evitar precisamente a esas parejas que saben funcionar, porque en ellos no se necesita encontrar soluciones, de alguna forma ya lo tienen todo resuelto.

Aunque de una forma general, te presentaremos a continuación una serie de consejos que podrían ayudarte a sobrevivir a esos problemas de pareja.

¿Cómo solucionar problemas de parejas?: 3 consejos necesarios

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  1. Piensa antes lo que vas a responder

Cuando las discusiones comienzan, nos lanzamos a responder sin pensar en las consecuencias o el contexto. Esto lleva solo a más problemas entre ambos: cada quien defenderá su posición, incluso si no ha cavilado sobre ella o si realmente es la correcta, eso no parece importar, el interés no es el «¿quién está en lo correcto?», sino «¿quién gana la discusión?».

¿Cuánto se está dispuesto a sacrificar a cambio del orgullo? Lo que puede iniciar como algo insignificante se transformará rápidamente en una pelea muchísimo peor por ese pequeño sentimiento trepador, y está bien si no te importa la relación, pero es de asumirse que sí o de lo contrario para qué permanecer en ella.

La forma inteligente de actuar es: primero tomar distancia, y luego meditar cómo puedes lograr que el otro se crea vencedor sin darle la razón. Podría parecer una táctica un tanto vil, sin embargo, solo es una forma de paz donde ambos ganan.

Una discusión con un final que deje disconforme a uno de los lados parecerá nada en el momento que todo se resuelve, incluso si la incomodidad y malestar se hayan extendido por algunos días (lo cual es un poco alarmante), eventualmente todo regresa a su ritmo normal y queda en el olvido. El problema surgirá cuando los años hayan pasado y la relación esté en el peor de los estados, entonces todos esos pequeños errores harán un gran monstruo que destruirá todo lo que hayan construido hasta el momento.

Las discusiones forman heridas invisibles que deben ser tratadas. Para evitarlas se puede tomar una breve distancia, lo suficiente para enfriar la cabeza y razonar sobre el problema. Haz que tu pareja haga lo mismo y luego reúnanse en la privacidad de una habitación y hablen sobre lo que han pensado sin enojarse por las opiniones: sean siempre comprensivos aunque no estén de acuerdo.

Si tú actúas así, tu pareja intentará imitarte y eventualmente todo mejorará.

  1. Escucha a tu pareja

Digamos que has pensado bien lo que deseas decirle, supongamos que tomaste el consejo anterior y simplemente le pediste un momento para pensar en el problema y una vez has decidido la mejor manera de actuar la próxima vez que le veas, al escucharle te enojas y continúan la discusión. Esto es posible, cuando tenemos un temperamento difícil de manejar se necesita más que la lectura de un artículo para mejorarlo.

Lo importante de esto es que tengas en cuenta la forma en la que dices las cosas para que este segundo tiempo no termine siendo otra batalla campal. Una forma de lograrlo y que poco a poco se transformará en una terapia para controlar tu temperamento, es no alzar la voz. Cuando uno da ese primer paso, el otro va a imitarle con el tono un poco más alto y así sucesivamente hasta que solo estén aturdidos y sin poder verse las caras.

Los gritos son una forma de agresividad, muchas veces necesaria para desahogar el cúmulo de emociones que sufrimos al discutir, sobre todo a causa de la frustración que crea el hecho de no poder ser entendido. Lamentablemente, con ellos en el medio no podrás hacer más que molestar al otro. Escucha a tu pareja en calma, sin gritos, con mente abierta.

  1. Busca ayuda profesional

Si todo lo anterior no funcionó, si no existe manera alguna de que puedan comunicarse civilizadamente, la mejor alternativa es consultar a un experto o participar en una terapia de parejas.

No lo evites solo por pesimismo, no te des por vencido antes de tiempo. A menos que lo intentes, no podrás saber qué puede salir de esto. Lo último que sucederá es que la situación empeore.

En todo caso, ten cuidado si tu pareja parece reacia a asistir a la terapia de pareja. Si intentas obligarle, puede que entonces sí se den problemas mayores. Ir en contra de su voluntad tampoco permitirá que reciba la mejor ayuda, porque estará a la defensiva y cualquier tratamiento que se intente no hará efecto.

Ambos deben entender que una terapia es, sobre todo, para que alguien los inste a exponer los problemas sobre la mesa, a escucharse mutuamente y después de eso realizarán ejercicios que les ayude a resolver lo que esté causando el problema de raíz.

Quien dirija la terapia será un espectador que no se irá a un lado u otro, su opinión tratará de ser lo más objetiva posible y, en la mayoría de los casos, está instruido en la psicología humana.

Por último, recuerda que sin importar si decides hablarlo por tu parte o hacerlo con una ayuda guiada, lo más importante es escuchar y tratar de resolver el problema.

4 Consejos Para Encontrar La Felicidad En Pareja

Si la felicidad fuera tan fácil de conquistar, no sería tan importante. La insistencia sobre la búsqueda de la misma, perseguir y luchar por lo que realmente te llena, no sería tan trascendental si no se supiera que son pocos los que realmente pueden afirmarse triunfadores en ese objetivo.

Cuando encontramos a quien consideramos la persona indicada, aquella con quien deseamos permanecer el resto de nuestras vidas, es natural el anhelar encontrar la felicidad a su lado. Así nos preguntamos cómo ser feliz en pareja y nuestra respuesta para ti se encuentra en cuatro cosas que puedes hacer.

¿Cómo lograr ser feliz en pareja?

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  1. La felicidad está en nosotros mismos

La primera regla para ser felices es que individualmente seamos capaces de serlo. Los seres humanos en ocasiones cometemos el error de volvernos dependientes del otro, invertimos todos nuestros pensamientos y motivos en esa persona y, cuando no recibimos un reconocimiento, nos derrumbamos porque resulta que lo único que importa es la opinión del otro.

Lo peor es que lo excusamos detrás del hecho de que le amamos y por lo tanto solo hace sentido que seamos felices a su lado. Falso, completamente falso. Esta actitud podría llevarte incluso al fracaso de la relación: estás poniendo una responsabilidad sobre el otro que no le corresponde.

La felicidad se comparte, se encuentra juntos, pero no puede ser únicamente hallada en lo que el otro haga por ti, sienta por ti o piense de ti. Para algunos esto puede resultar poco atractivo. Una persona segura de sí misma causa admiración y una buena base para las relaciones amorosas tiene mucho de eso: admiramos las cualidades del otro y al hacerlo, aprendemos a tolerar e incluso apreciar sus otros defectos.

No tienes que ser perfecto, nadie lo es. Es normal tener inseguridades o que, si queremos demasiado a esa persona, nos sintamos muy apegados a él o ella, no obstante, si realmente deseas encontrar la felicidad como pareja, deberás comenzar a trabajar en ese cambio individual necesario.

Una forma de iniciarlo es preguntándote qué es lo que debes hacer para ti y por ti para ser feliz, ni siquiera pienses que debes sacar a tu pareja del cuadro: no pienses en él o ella en lo absoluto, este momento es tuyo, estas razones son para ti.

Encontrar una respuesta o lograr lo que te propongas hacerlo no será fácil, pero al menos puedes asegurarte de intentarlo. Cuando sea así, podrás tener la certeza de que estás un paso más cerca de la felicidad en pareja.

  1. Comunicación y comprensión

Respeto, comunicación, sinceridad, amor y paciencia, estos valores pueden entenderse como algunas de las principales cualidades que una relación debe tener para ser exitosa.

No creas que solo porque quieres a tu pareja todo va a ser perfecto. Infinidad de veces encontramos que dos personas se quieren hasta el cansancio, pero entre tantos problemas dentro de la relación no pueden dejar de discutir, no hay felicidad que les una y eventualmente deben tomar caminos separados y aprender a olvidar lo que sienten el uno por el otro.

Los amoríos necesitan esfuerzo y la mejor manera de encaminarnos hacia ello es a través de la comunicación. Es imperioso que estén en sintonía, buscando los mismos objetivos, luchando para que puedan permanecer juntos. No siempre será fácil, a fin de cuentas cada cabeza es un mundo y esas diferencias de pensamientos pueden llevar a conflictos, de allí que la premisa en este espacio sea: comunicación y comprensión. De nada sirve escuchar sin realmente entender al otro (o al menos intentarlo).

  1. Trabajo en equipo

Lo anterior nos trae acá: trabajar en equipo. Lo que buscas te lo dice realmente, porque la felicidad en pareja es algo de dos y si el uno tiene otros objetivos que le alejan de lo que tú estás buscando, entonces no existirá manera alguna de que funcione.

Todo tiene un encuentro: cuando nos hallamos bien nosotros mismos somos capaces de actuar con más sabiduría y positividad, entonces la comunicación se vuelve amena y a través de ella podrán trabajar en equipo para que las cosas salgan bien.

  1. Vida saludable

No hay nada que atraiga más a la felicidad que una vida saludable. Con esto nos referimos a evitar los vicios como el cigarrillo, la bebida o las drogas. No es una vida de castidad, es simplemente sortear los problemas de salud u otros conflictos que se generan por este tipo de adicción.

Unas copas de vez en cuando nunca están mal, de hecho, compartir un vino dulce trae momentos gratos y la felicidad se basa en eso: pequeños instantes de placer. No obstante, excederse de allí podría significar el fin de la felicidad.

Ejercitarse también es una forma de mantenerse saludables. Si el tiempo no les alcanza como para salir a un gimnasio en pareja o cada quien por su lado, existen infinidad de vídeos en internet que dan instrucciones claras para realizar todo tipo de entrenamiento físico.

Esta es otra forma de pasar tiempo juntos: compartir risas, hacer competencias, divertirse mientras se ejercitan, etcétera. Las risas deben abundar para que realmente pueda existir la felicidad entre parejas.

El comer sanamente les otorgará la posibilidad de permanecer sanos, jóvenes e incluso ayudará a que luzcan bien. El físico no es lo que más debe importar, seguramente no fue eso lo que te atrajo en primer lugar; aun así, no tiene nada de malo querer lucir bien para el otro.

Esto último es solo otro ejemplo: para ser felices necesitamos ponerle cuidado y cariño a la relación. A medida que pasa el tiempo ya no nos importa cómo nos vea el otro, ¡pero, ojo!, no se trata sobre ser una versión falsa y perfecta de nosotros mismos, porque eso eventualmente se derrumbará y en el proceso solo nos cansaremos a nosotros mismos; la idea es que no descuidemos las citas, el vernos bien, oler rico, sostenerse las manos al caminar. Esos pequeños detalles harán una gran diferencia para llegar con éxito a la felicidad en pareja.

3 Ideas Fantásticas Para Seducir A Tu Pareja

El sexo es una fuente de felicidad para los seres humanos. Sí, sabemos que de allí proviene el placer, sin embargo, detrás del acto en sí, existe muchísimo más. En la clase de salud solo nos hablan de la protección durante el sexo y de cómo, antes de llegar a él, nuestro cuerpo debe pasar por el desarrollo y al suceder esto vamos a sentirnos atraídos físicamente hacia la otra persona de forma natural.

Estas afirmaciones no están equivocadas, pero, al fin y al cabo son muy poca información. No nos referimos a la historia romántica que se le da al sexo, porque no siempre necesitamos estar enamorados para desear a otra persona, pero, sí sirve bastante.

Para explicarnos un poco mejor lo diremos más explícitamente: al enamorarse, nuestro cerebro sufre una serie de transformaciones químicas que son enviadas a todo el cuerpo. Tales sustancias son las causantes de reacciones como la obsesión, atracción, sudoración o el sentir que flotamos por los cielos. Esa persona es como una droga para el cerebro.

Al momento de tener relaciones sexuales, estas mismas sustancias aumentan en fuerza y cantidad, algunas más que otras, claro está: entre ellas la oxitocina, cuya principal influencia es afianzar la unión entre las personas, lo cual significa que a través del sexo se da una mayor cercanía entre las parejas.

La dopamina es otro elemento que además nos ejemplifica cuán necesario es el coito entre los seres humanos, pues esta se libera cuando comemos y cuando tenemos relaciones sexuales. Esta es la señal que el cerebro le da al cuerpo para que entienda que está sintiendo placer.

Por último, podemos mencionar a las endorfinas, las causantes de la felicidad y longevidad. También se encarga de estimular nuestro sistema inmunológico, por lo que nos volvemos más sanos y fuertes a medida que más le produzcamos, y sí, estas son liberadas durante el sexo. Cuando vemos a alguien de mal humor y escuchamos el comentario de «no debe haber tenido sexo anoche», realmente tiene fundamentos científicos: una vida sexual sana hace feliz al ser humano.

Esta es la razón por la que está más que bien desear integrar un poco de juegos seductores a la relación sexual con tu pareja, traer más fuego a la habitación. Para ello tenemos una serie de ideas que tal vez puedan ayudarte.

Las 3 mejores formas de seducir a tu pareja

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  1. Aplica lo básico: pregúntale qué quiere

Aunque no lo creas, esto es lo más efectivo que puedes encontrar para seducir a tu pareja. Al hablar y preguntar, ambos comenzarán a estimularse la imaginación mutuamente. Además, podrás realmente conocer cuáles son sus fantasías sexuales o cómo le gustaría investigar sobre nuevas ideas (un ejemplo es que compartan algunos minutos de cine pornográfico). Otra ventaja es que te ayudará a ganar confianza con tu pareja, aprenderás más de ella, se unirán primero mentalmente y luego con el físico.

Incluso puedes hacer que la charla sea aún más interesante. Si son la clase de pareja que disfruta de los juegos sexuales, esta conversación podría ocurrir en algún lugar público. Sorpréndele con el tema en un restaurante donde hayas reservado un lugar más privado. Cuando las cosas se calienten, entonces será hora de ir a casa para finalizar lo que han comenzado.

Incluso puedes aprovechar la distancia. No hay nada más seductivo que el famoso «sexting» e incluso puedes agregar un par de fotografías. Sobre esto último es bueno tener siempre la precaución de no mostrar tu rostro y no permitir que tenga la fotografía en su celular por mucho tiempo

No tomes por hecho lo que tu pareja te diga, escúchale, sobre todo si tiene dificultades para expresarse. Si esto es así, intenta que el ambiente sea más íntimo, sé comprensivo antes que lujurioso y trata de llevarle a un estado de comodidad. Si no pueden hablar del sexo, ¿cómo podría ser posible la parte de la seducción?

  1. Incorpora materiales

Cuando hablamos de materiales nos referimos a objetos físicos: desde juguetes sexuales, hasta ropa interior, especialmente aquella que está diseñada para la ocasión. El último punto no tiene que ser necesariamente solo para las mujeres: no hay nada más sensual que un hombre vestido con un bóxer que se ajuste a la perfección a su cuerpo.

Las velas son otra idea y no siempre necesitas que sean solo para adornar. En su forma tradicional puedes llenar la sala de estar y esperar a que vuelva a casa para cenar el platillo especial: tú.

Cambiar los escenarios es una magnífica forma de seducir a tu pareja. El ver algo nuevo le emocionará. Si además aplicaste lo de la conversación, pueden incorporar una especie de competencia donde cada uno se esfuerce por sorprender al otro.

Volviendo a los materiales, algunas ideas para juguetes sexuales básicos son: esposas, máscaras para los ojos, aceites afrodisíacos e incluso algún vídeo o tal vez la cámara para grabar el encuentro. Para el hombre, lo más estimulante es la parte visual, por lo que tal vez agregar un espejo le resultará bastante sugestivo.

  1. Intenta verte bien

No hay que engañarnos, el físico tiene una gran influencia al momento de tener sexo. Esto no quiere decir que necesitas ser un modelo de revista, significa que puedes hacerte un bien al comenzar a comer más sano y realizar ejercicio.

Está comprobado científicamente que cuando realizamos alguna actividad física se liberan los mismos compuestos que cuando tenemos sexo, es algo así como matar dos pájaros de un tiro.

También puedes tomarlo como ideas para cambiar un poco tu peinado ese día, un poco más de maquillaje para las señoritas, su perfume favorito, crema que suavice la piel o incluso ropa formal (por decirle de alguna forma para diferenciarlo de la lencería o bóxers) que acentúe los atributos.

El principal consejo para seducir a tu pareja es la sinceridad. El factor sorpresa puede venir después, pero antes de poder hacer algo lo mejor es saber qué es lo que va a disfrutar más. El resto es historia.

Cómo Saber Si Mi Pareja Me Engaña En 2 Respuestas

Con el pasar de los años los seres humanos nos hemos convertido en expertos en el arte del espionaje amoroso. Descubrimos cada pista por nuestra propia cuenta sin necesidad de contratar a un detective privado como en las películas hollywoodenses.

Por supuesto, también se debe a que toda mentira se descubre tarde o temprano y la infidelidad siempre tiene una fecha de caducidad. Algunas veces alcanza los años, otras tantas los meses, caso especial las semanas, el punto es que siempre se descubre.

Es probable que para ese desenlace necesitas convertirte precisamente en un detective, comenzar a controlar un poco más lo que hace, que invadas su espacio personal. Aunque, eso no es recomendable para las relaciones, la confianza es necesaria y si tu pareja no está siéndote infiel y se da cuenta de la actitud que has tomado, podrías ganarte consecuencias negativas.

Lo principal que se recomienda es que hables con tu pareja directamente. Muchas veces el enfrentamiento franco derrumba su capacidad de mentir, sobre todo porque ya han estado bajo presión, están cansados de llevar una doble vida y el empujón que necesitan para dejarla o para ser sincero contigo y terminar lo que tienen, es que le descubran (as).

Si tu plan es asegurarte antes de que tengas las pruebas suficientes para hablar directamente con tu pareja, puedes seguir nuestras instrucciones. Existen dos puntos claves para hacerlo: en la primera etapa de la infidelidad y en la última de la misma.

Las 2 etapas de la infidelidad y cómo descubrirla

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  1. Primera etapa: el inicio

La primera etapa se entiende como el inicio de la relación de tu pareja con esa persona. Los cambios son más notorios y por ello es más fácil de descubrir si está siéndote infiel.

Lo importante es prestar atención al comportamiento y los cambios que se harán repentinos, porque poco a poco pasarán a ser parte del día a día de tu pareja, se acostumbrará, hasta que se vuelva experto ocultándotelo.

Pero, ¿qué es lo que comienza a hacer? Primero son las excusas. No importa en qué lo cuestiones, las explicaciones serán demasiado largas o demasiado cortas.

Si tu pareja sabe mentir, será difícil descubrir que lo hace, pero, existen ciertas señales que podrían ayudarte: no te mira a los ojos o insiste en mirarte demasiado; las cejas se alzan como si intentara restarle importancia; oculta sus manos: en el bolsillo, dándote la espalda, poniéndolas a cada lado de sus caderas o cruzándose de brazos.

Los horarios cambian. Aunque no lo queramos, los seres humanos siempre nos vemos ajustados o sometidos a cierto orden. Es lo que lleva a la monotonía. Incluso si esa persona intenta romperla cada tanto o su tiempo es más flexible que el de otros, siempre existen horarios que debemos mantener. Si notas que tu pareja comienza a romperlos, que a la hora acostumbrada no está donde debería estar, que no responde el teléfono o que incluso se pierde de sus amigos, puedes tener la seguridad de que algo raro sucede.

Otra forma de ver que está siendo infiel es a través de los cambios en su comportamiento. Esto es inevitable, incluso si lo disimula muy bien. La razón es que el cerebro humano se activa automáticamente cuando estamos enamorados o si estamos sintiendo una atracción sexual hacia una nueva persona.

Los compuestos químicos que hacen sentir drogado al cerebro se activan y por lo tanto tu pareja no podrá ser capaz de controlarse en esta etapa. Vas a notar que está más contento, quizá un brillo en sus ojos, que comienza a arreglarse más: perfume aquí, un pequeño escote, una camisa planchada, prisas por salir de casa, etcétera.

Quizá por separado cada detalle pueda pasar desapercibido, sin embargo, estos llegan en conjunto, así que si está más ocupado que antes, si está gastando más dinero del acostumbrado, si se ve más contento, quizá hasta más irritado (o irritada) de estar en casa, si toma más tiempo del necesario en arreglarse, entonces es momento de que te sientes con tu pareja y le enfrentes con las preguntas pertinentes.

  1. Segunda etapa: la formalidad

Existen infidelidades que toman años para ser descubiertas. Muchas veces se debe a que son encuentros cortos, no hay un cortejo de por medio que requiera grandes cambios en la persona, es solo una atracción momentánea que termina en un hotel y luego nunca más se repite. En ese caso la única forma de darse cuenta seguro es con un aroma extraño, falta de apetito sexual o, como dijimos antes, los recibos de pago.

Una persona que ya tenga experiencia en esto va a saber cuidarse las espaldas en cada encuentro, por lo que quien no le cree capaz no va a notar las señales hasta que sea demasiado tarde.

También existe la posibilidad de que una de esas noches fortuitas se haga especial y que ante su experticia no logres ver la época del cortejo, pero entonces va a llegar lo que llamamos «la formalidad». Esta es la etapa en la que el otro extremo comienza a presionar a tu pareja para que te diga la verdad o, si es que es tan inocente como tú, para que comiencen a formalizar las cosas. El infiel se verá atrapado, nervioso, bajo estrés, irritado, pasará más tiempo fuera de casa y hasta podría perder la capacidad de dar excusas convincentes.

Cuando las excusas fallan, la sospecha aumenta y tal vez por ello estás aquí indagando si ese mal presentimiento es cierto, si realmente necesitas encararle sobre lo que está sucediendo.

En ocasiones suele ser bueno tener pruebas físicas, porque existen personas que son incapaces de terminar una relación, así que negarán la infidelidad hasta que seas tú quien dé el primer paso y termine por lo sano. Para ello necesitas fortaleza y seguridad; si tienes una mínima duda de que sea tu imaginación, el afecto que le tengas a esa persona hará que caigas en su red de mentiras.

Sé firme, aún si no tienes pruebas suficientes, no te quedes con la duda: háblale directamente, enfréntale y pide explicaciones con calma. La verdad terminará apareciendo.

3 Verdades Que Te Harán Saber Si El Amor Se Ha Acabado

¿Qué es realmente el amor?, ¿cómo saber cuándo se acaba? La versión romántica e imaginaria nos asegura que es ese «tucún-tucún» que hace el corazón cuando salta al ver a la persona indicada, son las mariposas alborotadas en el estómago, es la falta del aire, los nervios, las risitas, el hilo rojo del destino.

La versión real es que tu corazón solo es un músculo que bombea sangre y, de hecho, es tu cerebro quien se ha enamorado. Para hacértelo saber, hace que tu cuerpo libere una serie de compuestos químicos que son los responsables de esas reacciones ante quien ha capturado tu atención.

Los estudiosos del tema han denominado a este grupo como los monoaminas. A ellos debemos culpar (y no al pobre músculo cuya única responsabilidad es esparcirlos, no producirlos) por esos arranques de euforia cuando cupido toca a nuestra puerta y también cuando parece que se va.

Al principio de lo que conocemos como «amor», la dopamina aparece como una de las causantes de esa euforia que nos hace decir: este es el indicado. De hecho, está comprobado con experimentos entre roedores. Es ella la que crea la atracción, el sentimiento de bienestar.

La adrenalina o norepinefrina, una sensación con la cual probablemente estamos más familiarizados: es el latir acelerado del corazón, el miedo a la cercanía, la tensión en el cuerpo y que además está aunado a la feniletilamina, cuya constitución es semejante a la de una droga y nos hace elevarnos por los cielos de puro amor. Por último tenemos a la serotonina, la culpable de que necesitemos estar en constante contacto con esa persona para sentir que tenemos el control.

Incluso a lo largo de la relación se desarrollan otras sustancias que son las que nos traen seguridad y ayudan a que permanezcamos con esa persona.

Una de ellas es la oxitocina, misma que se libera durante los encuentros cercanos y que ayuda a que los lazos se unifiquen aún más. En pocas palabras, es quien nos vuelve dependiente a los demás. Un nivel demasiado alto de oxitocina o de vasopresina, cuya definición la considera «la sustancia de la monogamia» interrumpe el flujo regular de lo mencionado antes –norepinefrina, dopamina etc–, y es así cómo, con el tiempo, el amor desenfrenado se vuelve algo de la costumbre.

Sin embargo, qué nos dice eso sobre cómo saber cuándo se acaba el amor. Bueno, aunque no lo creas, tiene muchísimo que ver. El proceso para el desamor es semejante al que ocurre cuando nos enamoramos: es la liberación de ciertos compuestos o la interrupción de otros tantos. De allí que la felicidad sea tan importante.

Si tu pareja se siente mal todo el tiempo, el cerebro de ambos comienza a trabajar para dar aviso que ya no hay monoaminas, ya no hay amor: así de fácil y frío. Ahora bien, las señas exteriores son algo distintas y podrás verlo a continuación.

3 formas de saber cuándo se acaba el amor

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  1. Lo sabes, pero no quieres aceptarlo

Sin importar si eres tú quien está dudando (lo cual sería notorio, y lo aclaramos en caso de dudas: estás leyendo este artículo, eso debe decirte bastante de lo que sientes) o es la otra persona, siempre sabemos cuándo las cosas han cambiado.

El ser humano es abierto, demostrativo y en medio de la convivencia, la cotidianidad, donde hemos aprendido a reconocer cada gesto de esa persona, es más fácil descubrir si hay un cambio de sentimientos, sea de tu parte o de la otra.

Tal vez nos tome algo de tiempo, porque como dijimos antes existe un proceso químico que transforma la euforia del principio a lo que llamamos «seguridad» y «apego», nos nubla el entendimiento y confundimos lo uno con el verdadero amor, pero allí se siente que algo no está bien. Lo sabes y es asequible que esa persona también.

  1. Las excusas, ¿dónde está la emoción?

Cuando nos damos cuenta de lo anterior, comienzan las excusas. Por ello pasa a ser un sentir inconsciente, es una falta de emoción que al ir obligándose se transforma en cansancio y entonces finaliza en las horribles peleas o los errores lamentables que lastiman a todos los presentes.

Si tú te sientes de tal manera, compara la relación con lo que era en el pasado. ¿Cómo te sentías?, ¿qué ha cambiado hasta ahora?, ¿por qué ha cambiado? Repasar una lista de situaciones o momentos sucedidos podría dejarte ver cuán desapacible son sus tratos ahora, o lo han sido por un largo tiempo.

Si tal vez es el otro lado quien se siente así o al menos tienes la sospecha, la historia será la misma: vas a verlo en los abrazos, los besos, las miradas que estuvieron y ya no lo están, y se confirmará con lo que los ha reemplazado: reacciones condescendientes, nada es iniciado por él –o ella–, la irritabilidad está y aunque el motivo no seas tú, ya no eres quien lo alivia.

  1. Comienzas a mirar hacia otros lados

Esta es la más clara de las señales que te puede suceder. Cuando estamos enamorados, cuando nuestro cerebro lo sabe así, crea la oxitocina que te vuelve adicto a la cercanía de esa persona. El cerebro está sufriendo una reacción semejante a estar drogados, y como adictos necesitamos esa droga única.

Cuando el amor deja de estar presente, esta sensación se disuelve y comenzamos a sentir en otras personas esa química que nos trae bienestar, que es necesaria.

Esta es la razón por la que suceden tantas infidelidades (cómo saber si mi pareja me engaña). El cerebro tal vez aún siga componiendo esas respuestas químicas que hacen que quiera estar a tu lado, pero también responde al placer y los impulsos que le genera la atracción hacia otra persona.

Cómo saber cuándo el amor termina es fácil, lo difícil es saber seguir adelante. No obstante, todo es una ciencia, una química del amor: las sensaciones van a volver, en algún punto, pero mientras tanto solo necesitas engañar a tu cerebro, hacer que se acostumbre a estar en calma y simplemente disfrutar de la soltería.

Cómo Recuperar A Tu Expareja En 3 Pasos

Reconquistar a una expareja es un trabajo difícil, arduo, pero no imposible si de las llamas aún quedan cenizas. Lo cierto es que conquistar a una persona es una cuestión de esfuerzo, si además ya conoces cuáles son sus gustos, se puede decir que tienes la mitad del camino resuelto.

Ahora bien, antes de poder comenzar con la parte activa del «plan conquista», necesitas asegurarte de cumplir ciertos pasos de vital importancia: el primero de ellos es lo más básico que necesitas cumplir, no importa cuán seguro estés mientras lees esto, tienes que hacerte la pregunta de si realmente deseas regresar con esa persona.

En el caso de las relaciones largas, suele suceder que la costumbre suplanta al amor, nos volvemos dependientes de esa persona aunque se den más peleas que momentos gratos. Puede que la soledad te esté enloqueciendo también y que por ello estés desesperada (o desesperado) por volver con el ser especial y sentir que el vacío vuelve a llenarse. No permitas que el período difícil te lleve a una relación que ya no tiene futuro.

La segunda pregunta que debes plantearte está muy relacionada a ello: ¿qué tan feliz eras a su lado? La regla en las relaciones no es que todo sea perfecto –es una premisa imposible de cumplir, más aún difícil que exista–, sino que los buenos momentos superen en cantidad a los malos; de esa forma, al ponerle en una balanza, podrás decir que vale la pena volver a intentarlo cuantas veces sea necesario.

Ahora bien, si este no es tu caso porque quizá todo terminó ante un malentendido, porque cometiste un error del cual te arrepientes o tal vez las cosas se deterioraron y ahora deseas arreglar lo que se perdió, puedes seguir leyendo y finalmente aprender cómo reconquistar a tu expareja.

3 pasos que debes hacer para recuperar a tu expareja

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  1. Siempre culpable

Los orgullosos tal vez encuentren conflictivo este primer paso: debes aceptar toda culpa incluso si no la tuviste. No se trata realmente sobre quién tiene la razón y quién no, tampoco sobre doblegarse y permitir que la otra persona te maltrate; es más bien el izar la bandera de la paz.

Si sabes que no puedes hacerlo, que cuando aceptes la derrota lo harás con un tono acusatorio, entonces ni siquiera lo intentes porque solo lograrás que la contraparte se irrite aún más.

El plan es sincerarte por completo, iniciar una conversación con expresiones corporales que demuestren que no estás a la defensiva: «no quiero discutir», «no me importa quién tiene la razón», «terminar algo tan hermoso solo por eso…». Si tu pareja necesita escuchar una respuesta en específico, entonces evalúa la posibilidad de si puedes realmente entregársela.

No cometas el error de que si sospecha que le has engañado, vas a decirle que sí solo para darle la razón. En ese tipo de casos es mejor evitar una derrota directa y desviar la atención a lo que realmente importa: «me conoces, ¿me crees capaz de…?», «¿crees que estaría aquí si…?», «¿cómo podría fijarme en alguien que no eres tú?».

  1. Demuéstrale que te importa

Como dijimos antes, al ser una expareja es seguro que conoces varios detalles de esa persona. El hecho de que realmente le hayas prestado atención dice mucho de ti. Algo como un cinco por ciento está logrado si realmente puedes sentarte y escribir toda una lista de lo que podría servirte para reconquistarle: ¿le gustan las flores?, ¿prefiere los dulces?, ¿quién podría ser un aliado para que hable con esa persona y te ayude a que regresen?, ¿prefiere las citas o que te aparezcas en su casa?

Si la discusión ha sido demasiado grande y, sin importar cuánto insistas en verle, no quiere aceptarte, sé paciente e intenta enviándole presentes. Nada costoso, no necesitas preocuparte por el bolsillo: compra cartulina y hazle una carta que le arranque una sonrisa; prepara galletas y hazle saber que te esforzaste aunque seas un desastre en la cocina; regálale el cereal que tanto le gusta comer en el desayuno o paga por una pizza y haz que el vendedor se la entregue en su casa.

Las opciones están allí, son inconmensurables. Lo importante no es la cantidad o el precio, es más sobre esforzarte y ser constante, hacerle saber que piensas en él o ella cada minuto del día. Las palabras son importantes, pero, muchas veces son las acciones las que crean un verdadero efecto en el otro.

  1. Sé comprensivo y paciente

En este punto no necesitas demasiado esfuerzo físico o monetario, es todo mental. Aunque no lo creas, es un punto importantísimo y necesario. Si tu pareja se ha sentido lastimada porque no le has dado la atención que necesitaba, si quizá piensa que estuviste con alguien más, si de hecho así sucedió, cualquier cosa que les haya llevado al termino de la relación, va a llevarle tiempo para poder superarlo o al menos perdonarlo.

Existe la posibilidad de que cada detalle que le entregues sea rechazado o ignorado. Esto puede que te desanime o incluso moleste. Es natural, nadie puede culparte por ello, sin embargo, esa otra persona no va a ver lo que estás sintiendo, en su mente solo prima el error que cometiste y le perseguirá hasta que pueda considerarse un tema cerrado y superado.

Ahora bien, que tu pareja no se vea interesada podría significar que es demasiado tarde. En ese caso, la charla sigue siendo de gran importancia, porque ninguno de los dos merece sufrir al verse atrapados en una relación impuesta por la costumbre. Incluso si tú deseas volver, es mejor aclarar las cosas directamente y saber si realmente existe la posibilidad de que todo mejore en un futuro.

De allí la importancia de que estés seguro de la decisión que has tomado: ¿vale la pena luchar por esta persona?; si la respuesta es positiva, entonces no desistas. Si no tienes la certeza, date el espacio para pensar las cosas. La etapa inicial puede ser dolorosa, pero, eventualmente saldrás adelante y, aunque no lo creas, el verte tan bien podría traer de regreso a la persona querida.

4 Consejos Que Te Ayudarán A Recuperar El Amor De Tu Pareja

Cómo recuperar el amor de tu pareja es una pregunta que surge cuando notamos que nuestro compañero –o compañera– no se siente de la misma forma. Las razones son muchas: desde el hecho de ver lo que no está allí por nuestras propias inseguridades, hasta los gestos despectivos que nos lastiman y refutan cualquier duda de que los sentimientos entre ambos han cambiado.

No te lances a concluir lo que ha ocurrido (como que por ejemplo ya no te ama), no sabes qué es lo que está pasando por la mente de esa persona. No dudes en tómate el tiempo para evaluar cada posibilidad.

Descartar que sea alguna inseguridad puede ser más fácil de lo que crees: pregúntate a ti mismo, ¿es esta una actitud reciente o has visto que el tiempo solo ha hecho que empeore? Si no tienes la certeza, está bien, los pasos que estamos por plantearte no le hacen daño a nadie, solo ten en cuenta lo siguiente a decir.

Si no cabe duda alguna de que necesitas recuperar el amor de esa persona querida, entonces asegúrate de no transformar esto en una razón para discutir. No acuses a tu pareja (menos aún si no estás seguro) de que ha dejado de quererte. Lo cierto es que este tipo de situaciones ocurren, incluso a aquellos que buscan constantemente atender a esa persona y asegurarse de que se sientan bien dentro de la relación.

Si por casualidad son problemas externos, el hecho de que tú te conviertas en otro solo empeorará la situación. Lo mismo sucede si de hecho son pensamientos creados por tu mente: las inseguridades no aparecen y ya, son un problema de tiempo que seguramente tu pareja ya conoce en ti.

Si ese es tu caso, es muy probable que si te aproximas con la intención de hablar de tus temores y no a señalarle por algo que no ha sentido o siquiera pensado, tu pareja tomará el papel comprensivo, tratará de que ambos resuelvan lo que esté sucediendo.

De cualquier forma, necesitas que esa persona sea comprensiva, no permitas que la vorágine de tus pensamientos le pongan a la defensiva.

Una vez entendido y meditado lo dicho, pasemos a las ideas para saber cómo lograr que el amor surja de nuevo entre los dos.

4 ideas para saber cómo recuperar el amor de tu pareja

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  1. Habla con esa persona sobre cómo te sientes

Antes de poder hacer algo para «conquistarle de nuevo», necesitas saber qué es lo que está sucediendo: ¿es por causa de algún problema externo?, en ocasiones no tenemos la confianza total de contarnos ciertos problemas que nos estén agobiando, entonces el estrés se acumula y nos apartamos del círculo que nos rodea y seguramente entre ellos te encuentras tú.

También puede ser que esté molesto por algo que hiciste. Existe la posibilidad de cometer errores inconscientemente, y si bien preguntar podría causar una revolución (como algunas veces es mostrado en los estereotipos aplicados a las mujeres), al menos obtendrías la respuesta y podrías mejorarlo.

Hablar con tu pareja sobre cómo te sientes resolverá una gran parte del problema. Una relación es un trabajo de dos personas y el hecho de que recibas ayuda para mantener la unión a flote ayudará aún más que cualquier acto de magia.

Incluso puede ser una forma de comenzar a cambiar la manera en la que han llevado la relación. Es plausible que hasta ahora no hayan tenido la mejor comunicación (podemos deducirlo a partir del hecho de que antes de hablarle, estás leyendo a un extraño darte consejos en un blog sobre relaciones amorosas), y siendo esto tan importante, resulta magnífico tomarlo como una nueva regla entre los dos: hablar de lo que sienten, piensan o temen.

No solo te permitirá hacerle saber que te importa, sino que además te ahorrarás unas cuantas discusiones.

  1. Promete, pero solo lo que puedes cumplir

Las promesas tienen un efecto inimaginable en el corazón de una persona y cuando están en proceso de recuperar lo que se ha perdido, son una forma excelente de conciliar esos sentimientos.

No obstante, no digas palabras que vas a dar por hecho, porque elevar las esperanzas solo para dejarlas caer podría marcar una huella en el corazón de tu ser querido que muy difícilmente podrás arreglar.

Promete amarle, promete cuidarle, promete que esta vez sí vas a llevarle al viaje que tanto han deseado e incluso compra los boletos de viaje aunque no te crea: cumple todo lo que digas, hazle que confíe en ti, que quiera hacerlo.

  1. Ten paciencia

Los sentimientos no aparecen de un día para el otro. Sí, quizá tu relación surgió de un amor a primera vista, pero con seguridad el tiempo te dio las razones para saber que la decisión tomada fue la correcta. Lo mismo ocurrirá cuando intentes avivar el fuego que estuvo alguna vez.

La paciencia va a ser tu mejor aliado. Puedes hasta intentar tomar distancia y hacer que te extrañe, pero no cometas el error de dar todo por finalizado o querer apresurarle para que vuelva a tus brazos.

  1. Busca ayuda profesional

Los matrimonios o concubinatos que llevan mucho tiempo unidos suelen sufrir ciertos traspiés. El tiempo deteriora al amor, de allí que en la actualidad existan psicólogos para las relaciones o lo que más se conoce como «terapia para parejas».

No busques consejo únicamente en una pantalla de computadora y tampoco te dejes llevar demasiado por las palabras de alguna amistad que siempre va a pensar en cómo ahorrarte el dolor. Los psicólogos tienen teorías, tecnicismos que se aplican y funcionan con esfuerzo. El experto va a buscar que ambos vivan cada experiencia: dolor, pasión, rabia, hasta llegar al amor, pero sobre todo que lo hagan juntos, como pareja.

El simple hecho de compartir una nueva actividad podría cambiarles el modo de funcionar en su día a día. Recuperar el amor de tu pareja se trata precisamente de eso: unir lo que se ha separado, son las cosas en común lo que más funcionará para ello.